El veterano saxofonista israelí Alon Farber presenta su sexto álbum, una conversación musical que fluye entre el lirismo melódico y los ecos de la gran tradición del jazz moderno
Hay discos que se escuchan como demostraciones técnicas y otros que invitan a la conversación. Dreams I Dream, el nuevo trabajo del saxofonista y compositor israelí Alon Farber junto a su ensamble Hagiga, pertenece claramente a la segunda categoría. Este sexto álbum del cuarteto —y tercero para el prestigioso sello Origin Records— confirma la madurez de una propuesta musical que ha encontrado su voz propia sin renunciar al diálogo con la tradición.

Un cuarteto con más de dos décadas de búsqueda
Grabado en Tel Aviv durante agosto de 2024, el disco reúne ocho piezas donde la escritura colectiva cobra protagonismo. Desde la fundación de Hagiga en 2001, Farber ha construido un espacio creativo donde las ideas fluyen sin jerarquías rígidas. La formación actual —Katia Toobool al piano, Assaf Hakimi en contrabajo y Yonatan Rosen en la batería— responde con precisión orgánica a esta filosofía.
El saxofonista evita conscientemente el protagonismo excesivo. En lugar de imponer su visión, ofrece estructuras abiertas que permiten las contribuciones genuinas de cada integrante. “An Old Friend” surge de la pluma de Toobool, mientras que “20 Years” lleva la firma de Oded Meir. Esta aproximación democrática se traduce en un disco que suena a conversación auténtica, no a monólogo virtuosístico.
Sonoridad que abraza dos mundos
El tono de Farber, especialmente en los saxofones tenor y soprano, establece inmediatamente las coordenadas estéticas del proyecto. Sus referencias a la escuela lírica de John Coltrane son evidentes, pero nunca miméticas: hay profundidad sin solemnidad, un fraseo que se despliega con claridad incluso en los pasajes más densos. Es jazz de Nueva York filtrado por la sensibilidad mediterránea, una síntesis que suena natural en sus manos.
“Cookies” abre el álbum estableciendo un lenguaje armónico y rítmico bien definido. La pieza titular, “Dreams I Dream”, despliega un carácter introspectivo donde los matices del saxo evocan una espiritualidad contenida pero nunca solemne. “Mingus Dream” y “The Bartok Blues” exploran dinámicas más contrastadas sin perder la coherencia del conjunto, mientras que “Minor Trap” y “Minorism” incorporan elementos latinos que enriquecen la paleta rítmica.
Tradición viva, voz personal
Dreams I Dream no pretende revolucionar el jazz contemporáneo, y en esa honestidad reside gran parte de su valor. Farber se presenta como un músico que comprende su lugar dentro de una tradición viva y, desde esa comprensión, desarrolla un lenguaje personal y sincero. El resultado es un disco que respira, que permite a cada composición desarrollarse sin prisa, donde lo complejo nunca suena arrogante.
“Theme for Einat” ofrece un cierre de tono lírico que resume la filosofía del álbum: música trabajada sin rigidez, sofisticada sin pedantería. En un panorama jazzístico a menudo obsesionado con la innovación a cualquier precio, la propuesta de Alon Farber y Hagiga recuerda que la autenticidad puede surgir también del diálogo respetuoso con lo que nos precede.
Dreams I Dream es jazz en movimiento, música que fluye desde el Mediterráneo hacia el mundo con la confianza de quien sabe exactamente qué historia quiere contar.
Músicos:
- Alon Farber: saxofones tenor y soprano
- Katia Toobool: piano
- Assaf Hakimi: contrabajo
- Yonatan Rosen: batería
Acerca de Alon Farber
Saxofonista y compositor Alon Farber se ha consolidado como una de las figuras más prominentes de la vibrante escena jazzística israelí. Graduado con excelencia del Berklee College of Music con especialización en Composición de Jazz, su formación académica se vio reconocida tempranamente con el Wayne Shorter Award y el Sadao Watanobe Award, ambos en 1998. Posteriormente, su contribución al jazz israelí le valió el Premio del Primer Ministro de Israel para Compositores de Jazz en 2016.
Su estilo musical combina armonías ricas con una escritura contrapuntística intrincada, desarrollando lo que él mismo define como “jazz israelí moderno” —una síntesis que incorpora el swing neoyorquino, ritmos de Medio Oriente y grooves funky. Como instrumentista de viento, Farber demuestra una sensibilidad especial para la escritura destinada a metales, influenciado por gigantes como Wayne Shorter, Dave Douglas y Ornette Coleman.
A lo largo de su carrera, ha colaborado con músicos de renombre internacional como Kim Nelley, Dave Douglas, Eli Degibri, Avishai Cohen (trompeta), Anat Cohen, Omri Mor, Tom Oren, Amit Friedman y Omer Klein. Hagiga ha llevado su música a festivales de prestigio mundial como el París Jazz Festival, el Copenhagen Jazz Festival y el Red Sea Jazz Festival (en tres ocasiones), además de realizar giras por China y Alemania. El próximo noviembre de 2025 la banda emprenderá una gira por Sudamérica.
Más allá de su proyecto personal, Farber es cofundador de la Israelí Jazz Orchestra (establecida en 2003), donde se desempeña como saxofonista principal y arreglista-compositor, consolidando su rol como figura central en el desarrollo del jazz contemporáneo israelí.
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