Festival Internacional de Jazz de Monterey
Edición 67 (del 27 al 29 de septiembre de 2024)
Por José Fernández Campos
Una vez más, todo inició a las 3 de la madrugada en el Aeropuerto de Querétaro, ya que el vuelo a Dallas sale a las 5… ¡lo que uno hace por amor al arte! Felizmente salimos a tiempo y posteriormente el paso por migración y aduana fue de volada, por lo que estuvimos ya en Monterey alrededor de las 12 del día.
Esta edición del festival fue el estreno del nuevo director artístico, Darin Atwater, quien tomó las riendas de Tim Jackson después de 32 años, una nueva visión que empezó a notarse en el programa.
Y pues bien, iniciamos el viernes 27 con una presentación de lujo. En punto de las 5 de la tarde se presentó el SF Jazz Collective, celebrando 20 años, con Chris Potter a la cabeza y acompañado de David Sánchez en otro saxofón, Mike Rodríguez en la trompeta, Edward Simon al piano, Kendrick Scott en la batería, Matt Brewer al bajo y Warren Wolf en el vibráfono. ¡Tremenda presentación en la cual cada miembro del conjunto demostró porque están ahí!
Acto seguido, Chief Adjuah, liderando su grupo con la trompeta y el instrumento de cuerda africano adjuah (un tipo de arpa africana). Personalmente me gusta más cuando interpreta en la trompeta, pero en general dio una presentación sólida, llena de ritmos africanos por supuesto y con la participación de la gran Elena Pinderhughes en la flauta.
Para el tercer acto, repitiendo del año pasado, la enorme Samara Joy, ganadora del Grammy al mejor álbum de jazz vocal y mejor nueva artista. La potencia de la voz de esta mujer es tremenda y la selección de temas fue inmejorable para la noche de viernes.
Cerró la noche de viernes José James, presentando su disco 1978, levantando los ánimos con temas muy rítmicos. Desafortunadamente los retrasos de logística durante el día y la obligación de terminar a las 11 pm ocasionaron que José tuviera que parar su set a los cuarenta minutos aproximadamente; ¡una verdadera lástima pues se veía que todavía traía buena pila!
Regresando el sábado 28, a las 12:30 iniciaron los Blind Boys of Alabama, con un gospel sólido (que yo hubiera esperado en domingo, pero no me quejo) y que refleja sin duda la carrera de más de 80 años de esta banda. Recordemos que la primera alineación debutó en 1939 y es simplemente electrizante como esta banda puede permanecer vigente todos estos años después. Y para complementar el mensaje espiritual, y presentando el lado más secular de la música, tuvieron como invitado especial a Bobby Rush, quien a sus 90 años no muestra señales de agotamiento y por el contrario presentó un blues con mucha fuerza.
El siguiente acto, a la 1:50, un favorito: Joshua Redman, interpretando su más reciente disco “Where are we”, y presentando a la cantante Gabrielle Cavassa. Un concierto espectacular, que yo hubiera esperado más bien en la noche, pero no le quitó nada a la intensidad con que presentaron sus piezas. Acompañándolos, Paul Cornish al piano, Philip Norris en el bajo y Nazir Ebo en la batería. Fabuloso.
Acto seguido, a las 3:10, el soul de Corey Henry & the Funk Apostles, quien ha continuado su carrera después de haber sido miembro de Snarky Puppy y presentando material de sus discos “Something to say”, nominado al Grammy, y “Operation Funk”. Tremendo funk para la tarde de sábado, comandado por Henry en el órgano y con Nicolas Semrad en teclados adicionales, Taron Lockett en la batería, Randall Runyon en la guitarra, Josh Easley al bajo, Aaron Draper en la percusión y Taneka Duggan y Matia Washingon en las voces.
Para cerrar la tarde del sábado, a las 4:30, la cantante de ascendencia africana, Somi, presentando música de su más reciente CD “Zenzile: The reimagination of Miriam Makeba”, en su tercera aparición en el festival. No había tenido oportunidad de escucharla y me encantó su propuesta de world music. Acompañada de Morgan Guerin en el saxofón, Liberty Ellman en la guitarra, Toru Dodo en el piano, Ben Williams al bajo y Otis Brown III en la batería.
Para arrancar la noche, a las 6:45, una favorita: siempre increíble Hiromi, presentando su más reciente producción Sonicwonder. Como siempre, la magia que genera tanto en el piano como en los teclados es maravillosa y su concierto siempre me parece corto. En esta ocasión, acompañada por Adam O’Farril en la trompeta, Hadrien Feraud en el bajo y Gene Coye en a batería. Un gran disco en realidad, y como detalle vale la pena mencionar que, como el tiempo que le asignaron para firmar autógrafos fue insuficiente, dejó un buen número de copias autografiadas tanto de CDs como LPs, solicitando que no se incrementara el precio por el autógrafo. Excepcional mujer y artista, sin duda.
A las 8:15 entró al escenario el gran Stanley Clarke, acompañado en esta ocasión por su grupo N*4Ever, conformado por músicos jóvenes seleccionados por el propio Clarke para promover el talento de la nueva generación de jazzistas. Evidentemente, todos son excelentes músicos y demostraron bien porque fueron seleccionados para esta alineación, sin imitar a nadie, sino más bien presentando sus propias voces acopladas a las composiciones de Stanley. Esperemos a escuchar más de ellos en el futuro: Emilio Modeste en el saxofón, Colin Cook en la guitarra, Evan Garr en el violín, Beka Gochiasvilli en el teclado y Shariq Tucker en la batería. Y por cierto, en la última pieza, Hiromi se sumó a los teclados y pues ya se imaginarán como estuvo. Excelente cierre a una excelente presentación.
Para cerrar la noche, a las 9:45 debería haber subido Mumu Fresh, pero entre los retrasos que se fueron acumulando en el día, y un soundcheck que pareció eterno, terminó saliendo aproximadamente 10:25. Mumu Fresh participó con The Roots en “Don’t feel right” y de ahí ha desarrollado una carrera entre el soul, hip hop y R&B que la ha llevado a ser nombrada embajadora cultural del gobierno de Estados Unidos ya que sus canciones hablan de sanación interna, desarrollo personal y temas ecológicos. Acompañada por Nile Hargrove en teclados, Harold Taylor en guitarra, Henry McCain en el bajo, Demetrice Everett en la batería y Florence Carey y Micah Robinson en los coros, sufrió del mismo problema que José James la noche anterior, pues la hora de cierre era 11 de la noche y su set se vio recortado a poco más de media hora ante su visible frustración.
Empezando el domingo 29 y como es ya tradicional, la banda de estudiantes Next Generation Orchestra engalanó el escenario en punto de las 12.30 con la dirección de Gerald Clayton. En este año, adicionalmente contaron con la participación de un combo reducido, compuesto solo por mujeres, mismas que sonaron de manera increíble. Una excelente tradición como siempre y que sigue arrojando talento que tarde o temprano veremos en los diferentes escenarios del festival.
A la 1:50 estaba programada Lila Downs, pero terminó saliendo pasadas las 2. Estos retrasos una vez más tendrían su consecuencia con el artista al final de la noche. Pero bien, mientras tanto Lila presentó un set de canciones recorriendo diferentes estados de la República Mexicana de una manera prodigiosa y con respeto a las diferentes tradiciones regionales. Le acompañaron Josh Deutsch en la trompeta y teclados, George Saenz acordeón y trombón, Sinhué Padilla en la jarana, Rafael Gómez en la guitarra, Luis Guzmán en el bajo, Lauturo Burgo en la batería y Nakeiltha Campbell en las percusiones. ¡Muy en alto el nombre de México!
Acto seguido, programado para las 3:10, Donald Lawrence and Company, presentando gospel con una banda con todo y coro de Iglesia. La energía no se hizo esperar y se gozó tremendamente, no cabe duda de que es música que levanta el espíritu.
Posteriormente se hizo un reconocimiento a Clint Eastwood, gran actor y director conocido por todos pero que además es amante del jazz y ha sido miembro del consejo del Festival por muchos años. Así pues, su hijo Kyle presentó Eastwood Symphonic, con temas de varias de sus películas arregladas en tintes de jazz y ejecutadas por orquesta que por cierto incluía a miembros de la sinfónica de Monterey y cuarteto de jazz con él mismo al bajo. Muy emotivas palabras se dieron al inicio de la presentación y el mismo Morgan Freeman apareció para presentarle un muy merecido reconocimiento.
A las 6:45 era el turno de una auténtica leyenda del gospel y soul, la gran Mavis Staples, quien a sus 85 años vino a demostrar porque sigue siendo grande entre las grandes, presentando una serie de clásicos del soul con una energía que ya quisiéramos muchos con muchos menos años. Mavis estuvo acompañada por Rick Holmstrom en la guitarra, Greg Boaz en el bajo, Steve Mugallian en a batería y Kelly Hogan y Saundra Williams en los coros.
Como penúltimo acto del festival, se presentó Robert Glasper presentando la obra comisionada del festival. En esta ocasión Robert se inclinó por una mezcla de jazz con sonidos urbanos como el hip hop, señalando que el jazz siempre debe reflejar la realidad de los tiempos en que uno vive. Una obra con DJ y loops muy interesante, aunque un poco densa para mi gusto. Con Glasper en los teclados venía Isaiah Sharkey en la guitarra, Burniss Travis en el bajo, Justin Tyson en la batería, el DJ Jahi Sundance y Yebba en las vocales.
Para cerrar el festival, llegó Keyon Harrold, presentando su disco Foreverland, con la participación de PJ Morton en las voces. Otro proyecto con sonidos urbanos, con el distintivo de la trompeta de Keyon, quien saltara a la fama tocando partes de trompeta en la película biográfica Miles Ahead, de Miles Davis y por participar con Common en algunos discos. Buen show, especialmente cuando tomaba solos de trompeta. Sin embargo, una vez más los retrasos hicieron que le set tuviera que recortarse ante una visible molestia de Keyon. Lo acompañaron Chad Selph al piano, Nir Felder en la guitarra, Burniss Travis en el bajo (si, el que salió con Robert Glasper), Cleon Edward enla batería y Malaya, Michelle Hunt y Mary Floyd en las voces. Glasper salió a acompañarlos en una pieza ante el deleite del público.
Un buen festival con mucho gospel y mucho sonido urbano, lo que hizo muy interesante el contraste entre sonidos clásicos y contemporáneos. Lamentablemente en esta edición se presentaron muchos retrasos en los tres días, lo que impidió que los últimos artistas de cada noche concluyeran su set de manera apropiada; esperemos que se cuide más para la siguiente ocasión. De todos modos, espero con ansias el siguiente festival, a ver que sorpresas nos trae.


















