Fabián Téllez Arellano nacido en Guadalajara, Jalisco, es un luthier especializado en instrumentos de aliento. Comenzó su formación en luthería adquiriendo experiencia especializada en reparación, ajuste y restauración de instrumentos de aliento. Durante la pandemia inauguró su propio taller “Todo Alientos MX” y posteriormente inició su capacitación especializada con Yamaha obteniendo en enero de 2025 la certificación oficial. Ese mismo año decidió establecerse en la Ciudad de México donde actualmente radica. Fue seleccionado para realizar una pasantía de formación y especialización en la fábrica Buffet Crampon en Francia. En esta entrevista nos habla de ello.
Por Efraín Alavez
Platícanos de cómo nació tu interés y de tu acercamiento con la luthería.
Un luthier o un laudero es quien fabrica o repara instrumentos. Yo comencé a estudiar el trombón de vara a los 12 años y lo estuve practicando durante 13 años pero en el proceso me encontré que por querer comprar un instrumento económico sacrificaba a que viniera en buen estado. Ninguno de los instrumentos que tuve fue nuevo así que necesitaron manos de un técnico.
La opción que teníamos en Guadalajara era mandarlos al centro de la capital. Tuve malas experiencias, me echaron a perder instrumentos, me los dejaron mal ajustados y gracias a unos amigos judíos me motivaron a meterle mano a mi instrumento, me enseñaron algunas técnicas como soldar instrumentos de latón y posteriormente comencé a buscar un taller en donde trabajar o aprender.
En ese tiempo no había cursos, al menos aquí en México, como los hay actualmente. Di con que en un taller donde justamente me habían echado a perder un instrumento, necesitaban ayudantes. Al estar desesperado por que alguien me enseñara decidí entrar ahí. Era tanta la demanda de los músicos que me empezaron a confiar trabajos a los que yo no estaba capacitado pero tuve que capacitarme y sacarlos porque tenía esos compromisos encima. Prácticamente fue una suma de coincidencias y de amistades que me ayudaron a llegar donde hoy día estoy.

Tengo entendido que estás certificado por Yamaha. Cuéntanos del proceso que llevaste para acceder a dicha certificación.
No hay un proceso como tal o un camino porque ellos te eligen. Ellos se reservan el derecho de decidir a quién escogen. Cuando comencé a reparar instrumentos la viví anónimamente el primer año pero en el segundo comencé a hacer videos para internet. Estos videos llegaron a Yamaha con mi seudónimo poco favorable de “El peor luthier de México” que justo buscaba un anti marketing para hacer ruido y así fue. Se encontraron con que mi perfil tenía buena reputación y me invitaron. He sabido de muchos compañeros que buscan el acercamiento y no les dan seguimiento.
¿Qué significa tener una certificación de una marca como Yamaha?
Yamaha lo que busca es escolarizar este oficio, ubicarte en qué nivel estás porque hay mucho intruso profesional. Hay gente que va una semana de curso con algún luthier o comienzan a hacer sus prácticas por ellos mismos con videos de internet y ya se hacen llamar luthiers y con los años se va corriendo la voz de que no son buenos o incluso echan a perder instrumentos. El hecho de que haya este tipo de certificaciones te ayudan y ayudan al cliente a saber que una marca está poniendo su nombre detrás de ti. En mi certificado dice que Yamaha avala mis habilidades.
Hay otras marcas que ofrecen una pasantía pero no avala absolutamente nada y la marca no intercede por ti. Aquí es un compromiso doble, tanto mío; para hacer un trabajo de calidad y no dejar mal a la marca, como de Yamaha; para brindarme el soporte de todas las habilidades técnicas de sus instrumentos para dar un servicio técnico post compra de sus instrumentos y que el nombre no pierda su prestigio.

Justo estamos haciendo esta entrevista en la Academia de la Orquesta Nacional de Jazz de México donde tienes tu taller. ¿Con qué músicos has trabajado?
Hemos trabajado con bastantes músicos, uno de ellos y el principal es Cristian Mendoza que fue el que hizo la labor de traerme a estas instalaciones. Todos los clientes son importantes pero hemos trabajado con Hammadi Bayard, Alejandro Campos, Remi Álvarez, Roberto Benítez, Ricardo Benítez y de más músicos que radican en la ciudad. Nadie ha tenido alguna queja.
Hablemos del XII Seminario Internacional de Luthería celebrado del 15 al 19 de abril en el Conservatorio Nacional de Música, ¿quién lo organiza?
El XII Seminario Internacional de Lutheríaestá organizado y encabezado por Eduardo Mognashi Cochella, de origen peruano, que a su vez está apoyado por la Asociación LatinoAmericana de Luthería, de donde forma parte. El objetivo de estos seminarios es irlos llevando a diferentes países para tener una experiencia cultural y social. Es además un semillero ya que viene gente que sigue al seminario desde las primeras ediciones. Cada seminario también incluye gente nueva que con el tiempo da frutos.
Sobre haberse organizado en el marco de los 160 años del Conservatorio Nacional de Música fue por una colaboración del doctor Alejandro Moreno, maestro de clarinete, artista Buffet Crampon. Por medio de él se consiguieron las instalaciones para que la escuela diera todo el soporte y el Seminario ofreciera este evento cultural para que la gente fuera a la escuela, se enterara de todo lo que ha hecho el Conservatorio desde el año uno y se acondicionaran los instrumentos que tiene el Conservatorio. Es la primera vez que se hace en México y es muy importante que recintos tan emblemáticos como éste brinden la sede para recibir a luthiers de talla internacional.

¿Qué pasó en esos días y qué actividades se realizaron?
Fue dividido por especialidades. Había clarinete encargado por el maestro Christophe Courderot representando a Buffet Crampon de Francia. Venía el maestro Martín Deutsch encargado de saxofón representando a Henri Selmer Paris. Estaba el maestro chileno de metales Jorge Cerda y Marcos Padovani, ítalo-brasileño radicado en Brasil. El departamento de flautas y de dobles cañas estaba encargado por la maestra Raquel Berruezo que vive en Xalapa y por el maestro John Antón que vive en Perú.
Hicimos nuestro registro y se hicieron los grupos. Te daban la oportunidad de poder estar en dos materias pero como el tiempo fue corto, solo cuatro días, se recomendó tomar una sola especialidad. En estos seminarios tienes tu espacio, se te proporciona un instrumento o traes el tuyo y se hacen grupos de estudio y aprendizaje. Yo en esta ocasión estuve en clarinete con el maestro Christophe Courderot y concursé para una pasantía en la fábrica de Buffet Crampon. Mi intención era aprenderle lo más que se pudiera al maestro y dejar lo mejor posible los instrumentos que llevé.
Platícanos de la pasantía que ganaste en la fábrica de Buffet Crampon
Hacen dinámicas para que la gente que tenga habilidades pueda llegar a la fábrica y ser capacitado por sus técnicos. La matriz está en Mantes-la-Ville, Francia muy cerca de París. No te ponen una calificación, el maestro hace sus anotaciones y decide a quién mandarán ya sea al novato para que aprenda o al más experimentado para que se siga desarrollando. Es muy diferente a lo que hace Yamaha que busca que tengas un nivel para impulsarlo al siguiente escalón. Yo estuve enfocado al cien por ciento a hacer las cosas como me lo decían, simplemente iba siguiendo reglas. Llevo ya casi 10 años haciendo este oficio y nunca di por hecho nada.
Soy el único no clarinetista que va para allá, mi instrumento, como ya lo dije, es el trombón de vara. Normalmente la gente que se especializa en un instrumento es el instrumento que practica. Yo en este caso, en los tres instrumentos en que me especializo (flauta, saxofón y clarinete) no los practico. Requiere de un mérito mayor porque todo es nuevo para ti, tienes que aprender tecnicismos y tienes que desarrollar una sensibilidad ante las necesidades de los músicos que no puedan expresarlas por no tener un lenguaje técnico. No soy clarinetista, sin embargo me ha tocado platicar demasiado con clarinetistas para entender el instrumento.
La pasantía una vez que se me da, me explican, el costo de la capacitación lo paga Buffet Crampon pues te dan a un instructor y material para estar ahí dos semanas sin embargo uno tiene que costear los viáticos. Me dijeron que la pasantía era opcional con el requisito de tener que costearme el viaje y pues obviamente es un oficio del que vivo y visto entonces me da para ir bajo esa consigna. No es un todo incluido pero el costo que pueda tener la capacitación sí excede lo que pudiera pagar de viáticos.

¿Qué esperas de esta pasantía y cuándo te vas?
La pasantía de Buffet Crampon está programada para principios del 2027, todavía no tengo fecha. Como dato adicional, también voy a hacer la pasantía de Henri Selmer Paris, entonces, este año y el año que viene voy a estar por tierras europeas capacitándome. Realmente quiero ir allá para aprender, ver el ritmo y nivel de trabajo y poder regresar, seguir desarrollándome en México y tropicalizar lo estudiado. Quiero romper barreras aprovechando todos los recursos que tengo. Me gustaría poder inspirar a las nuevas generaciones de que esto se puede hacer para llevar a México y Latinoamérica al siguiente nivel.




