Por Efraín Alavez / Contratiempo Jazz
Nota editorial: en esta entrevista, las intervenciones de Efraín Alavez aparecen identificadas como “EA” y las respuestas de Alexandre Herer como “AH”.
Acompañado de su trío Nunataq y del saxofonista Adrien Chaillou como invitado especial, el pianista francés Alexandre Herer visita por primera vez México para compartir su visión musical profundamente libre y atmosférica. Conversamos con él sobre el origen de su proyecto, su manera de componer, la gira en México y el lanzamiento de la iniciativa Creative Jazz of Paris. Esta entrevista busca abrir una ventana íntima a su universo creativo y a las posibilidades de colaboración entre las escenas de París y América Latina.
EA: Alexandre, Nunataq es un proyecto que nace después de más de diez años de exploración sonora alrededor del Fender Rhodes. ¿Cómo surge la necesidad de crear este proyecto personal y qué buscabas expresar musicalmente en ese momento?
AH: Quise montar Nunataq para tener un espacio donde pudiera escribir y tocar mi música con total libertad, sin restricciones de formato o instrumentación. Es un trío, lo que nos da flexibilidad, pero también una conexión muy directa. Necesitaba ese espacio para explorar y afirmar una voz personal.
EA: El nombre Nunataq hace referencia a formaciones rocosas que emergen entre los hielos. ¿Qué simboliza para ti esa imagen y cómo se traduce en la música del grupo?
AH: Viene del idioma inuit: son formaciones que sobresalen del hielo. Esa imagen me gusta porque habla de algo que se mantiene firme y aflora en medio de un paisaje congelado. Nuestra música tiene algo de eso: es etérea, a veces flotante, pero también hay momentos rítmicos intensos que irrumpen con fuerza.
EA: Desde el primer disco hasta hoy, el proyecto ha ido evolucionando. ¿Cómo sientes que ha cambiado tu escritura y tu manera de pensar la música dentro de Nunataq?
AH: No tanto el estilo, sino el enfoque. Con el tiempo necesito menos información escrita para decir lo que quiero. Los músicos ya entienden hacia dónde voy, entonces escribo menos y nos conectamos más. Hay menos notas, pero más escucha.
EA: Esta gira marca la primera visita de Nunataq a México con una serie de conciertos entre Ciudad de México y Puebla. ¿Qué representa para ti tocar en este país y qué expectativas tienes frente al público mexicano?
AH: Es muy emocionante. Nunca había estado en México. Para mí, tocar fuera de Europa es una manera de crear lazos, conocer otras escenas, compartir y aprender. México me parece un lugar con mucho potencial para este tipo de intercambios.

EA: Los conciertos se realizarán en espacios muy distintos entre sí: Jazzatlán, Las Piadosas, Centenario 107, Casa Franca, El Zinco y el Aniversario de Horizonte 107.9 FM. ¿Cómo se adapta la música de Nunataq a cada lugar y qué papel juega la energía del espacio en tu interpretación?
AH: Es bastante natural. Somos tres, así que podemos adaptarnos rápidamente al espacio, al público. La música tiene mucha libertad, podemos tocar más suave, dejar espacios. No es necesario tocar más fuerte que la mesa de enfrente en un club, por ejemplo. La energía del lugar influye mucho.
EA: Para muchos oyentes mexicanos será el primer encuentro con el universo sonoro del proyecto. Si tuvieras que describir Nunataq en pocas palabras para quien nunca lo ha escuchado, ¿cómo lo presentarías?
AH: Diría que es una experiencia rítmica, melódica y armónica inusual. Hay melodías sencillas, pero el ritmo y la forma en que improvisamos puede descolocar, sorprender. Es como una conversación: rara vez decimos algo que no tenga sentido para quien escucha.
EA: En esta gira se suma por primera vez el saxofonista Adrien Chaillou como invitado especial. ¿Cómo surge la idea de invitarlo a participar en Nunataq y qué te motivó a integrar su voz al proyecto?
AH: Primero, es un amigo y conoce muy bien la escena mexicana. Musicalmente compartimos el lenguaje del jazz pero él tiene una energía y una forma de improvisar que se adapta muy bien a Nunataq. El saxofón abre un nuevo espacio melódico y narrativo.
EA: Desde el punto de vista musical, ¿qué abre esta incorporación en términos de timbre, narrativa e improvisación?
AH: El saxofón es un instrumento muy expresivo, puede ser melódico, suave o muy intenso. Eso añade una nueva dimensión al trío, más posibilidades de diálogo y contraste. A veces es importante tener un cuarto elemento para romper la lógica interna del grupo.
EA: Adrien tiene una trayectoria marcada por el cruce de culturas: Europa, Cuba, Estados Unidos y México. ¿Cómo dialoga su experiencia mexicana con el universo más contemplativo y “frío” que propone Nunataq?
AH: Justamente en el ritmo. Adrien me decía que la experimentación rítmica es parte del ADN musical en América Latina. Nosotros también jugamos con eso, aunque desde otro lugar. Ahí hay un punto en común.
EA: ¿Dirías que esta colaboración representa también un puente simbólico entre la escena francesa y la escena del jazz en México?
AH: Totalmente. La idea es que este encuentro no sea puntual, sino el inicio de algo más grande. Queremos construir vínculos, no solo tocar y volver. Adrien representa muy bien ese cruce de mundos.
EA: Esta gira también marca el inicio de una nueva iniciativa, el sello Creative Jazz of Paris, que busca visibilizar el jazz de creación parisino, poco representado en México. ¿Cómo nace esta idea y qué necesidad concreta busca responder?
AH: Nace del deseo de mostrar lo que pasa en París más allá del repertorio clásico. Hay una escena viva de músicos que escriben su propia música y la interpretan en vivo. Queremos compartir esa energía con otras escenas como la mexicana.
EA: Más allá de un sello discográfico, Creative Jazz of Paris parece plantearse como una plataforma cultural a largo plazo. ¿Qué tipo de proyectos y estéticas deseas reunir bajo este nombre?
AH: Músicos que se arriesgan, que buscan decir algo nuevo, aunque no siempre se logre. Que tengan una voz propia y eviten los clichés. No se trata de romper con todo, sino de encontrar otras formas de hacer jazz desde el presente.
EA: Entre las ideas futuras se habla de un mini-festival franco-mexicano y de intercambios artísticos entre ambos países. ¿Qué te gustaría que esta iniciativa aportara a los músicos de ambos lados del Atlántico?
AH: Me gustaría que hubiera una cita anual del jazz parisino en México, que se formaran grupos binacionales, que surgiera algo nuevo. Y ojalá, con el tiempo, que ya no haga falta que yo esté para que eso ocurra.
EA: ¿Qué papel pueden jugar los foros, medios y programadores mexicanos dentro del desarrollo de Creative Jazz of Paris?
AH: Un papel clave. Necesitamos salas para tocar, pero también medios que comuniquen, escuelas que abran el diálogo con estudiantes. Todo eso construye un ecosistema donde esta música puede crecer.
EA: Tu música suele describirse como abierta, aérea y profundamente atmosférica. Cuando compones, ¿partes más de una imagen, una sensación o de una idea musical concreta?
AH: Casi siempre parto de un concepto, un juego rítmico, una estructura melódica. Luego lo desarrollo, lo combino con otro concepto. Muchas veces eso basta para crear una pieza o incluso varias.
EA: Has trabajado con músicos de universos muy distintos como Magic Malik, Marc Ducret o Stéphane Payen. ¿Qué aprendizajes de esas colaboraciones siguen presentes hoy en tu manera de escribir y dirigir un grupo?
AH: Que lo importante no es el estilo sino la coherencia. Si sabes por qué tocas algo, si hay una razón interna, funciona. Esa lección me la han dado todos esos maestros.
EA: En Nunataq el silencio, el espacio y la respiración parecen tan importantes como las notas. ¿Qué lugar ocupa el tiempo y la escucha dentro de tu música?
AH: El tiempo y la escucha son ideales que siempre estamos persiguiendo. Nos dicen que hay que escuchar, que hay que tomar el tiempo, pero es muy difícil. Nunca lo hacemos del todo, pero lo intentamos. Esa tensión también está en la música.
EA: Después de esta gira mexicana, ¿qué sigue para Nunataq? ¿Nuevas grabaciones, nuevas formaciones, nuevas colaboraciones?
AH: Seguir componiendo, grabando y desarrollando colaboraciones. Y ojalá, volver pronto a América Latina para seguir construyendo esta conexión que recién comienza.
EA: Para terminar, ¿qué te gustaría que el público mexicano se lleve después de asistir a un concierto de Nunataq?
AH: Que se lleve una experiencia única, algo que no haya escuchado antes pero con lo que pueda conectar. Que sienta que la música también puede ser una forma de conversación.
Efraín Alavez / Contratiempo Jazz
Entrevistar a Alexandre Herer es como abrir una ventana a un paisaje de hielo que respira. Su visión del jazz como un arte vivo, flexible y en constante búsqueda es un recordatorio de que la innovación no siempre suena a ruido, sino también a pausa, a atención y a escucha profunda. Su paso por México, más que una gira, parece el inicio de un diálogo. Ojalá se quede abierto mucho tiempo.




